viernes, 9 de septiembre de 2011

LA IMPORTANCIA DE TESTIFICAR

OBJETIVO: Enseñar al recién convertido a compartir a Jesucristo como su Salvador.
Como resultado de su relación con Cristo y del cambio operado en su vida, el discípulo deseará .compartir sus experiencias a quienes Io rodean, pero es posible que no se atreva a testificar por temor o porque no sabe cómo o tal vez lo haga de acuerdo a lo que el piensa; éste es el momento de enseñarle a hablar de Jesucristo con poder y en forma constante, para que en un futuro él se convierta en un discipulador.
Temas a tratar:
A. ¿Qué es testificar?
B. ¿Por qué debemos testificar?
C. Puntos básicos del plan de salvación
D. ¿Cómo podemos testificar?
A. ¿Qué es testificar?
La palabra testimonio se deriva del latín "testare", que significa dar a conocer. Por lo tanto, un testimonio es la presentación de los hechos que rodean un suceso. Cuando somos hijos de Dios podemos testificar de su obra, en nosotros hay un suceso y que presentaremos con hechos (o diremos cómo sucedió) “porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.” Hechos 4:20; el compartir con otros este mensaje es nombrado como "evangelizar”,
La palabra "evangelizar" proviene de la palabra Evangelio que significa "Buenas Nuevas", “Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.” Lucas 2:10-11;
“Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.” Mateo 1:21, estas buenas nuevas son: que Jesucristo, nació, murió y resucitó para que todos  los hombres puedan ser salvos.
B. ¿Por qué debemos testificar?
Hay dos razones por las cuales necesitamos compartir con otros la  obra de Cristo y lo que El ha hecho en nuestras vidas:
Porque el Señor Jesús lo manda, “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” Marcos 16:15;  
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;” Mateo 28:19.
Por amor a los que se encuentran sin Cristo y están en condenación eterna. “Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Mateo 22:39;
“Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!” 1 Corintios 9:16
“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” Romanos. 6:23.

Cuando testificamos debidamente lo que Cristo ha hecho en nuestras vidas, obedecemos a nuestro Padre y además nosotros mismos somos edificados con este hecho:
“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.” Juan 15:7-11;
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” 1 Corintios 15:58.


C. Puntos básicos del plan de salvación
Es importante que conozcamos los puntos centrales en que se basa la obra de Jesucristo, para poder explicarla a otros:
Todos los hombres hemos pecado y merecemos el castigo eterno, “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;”  “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,”  “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”  Romanos 3:10, 3:23 y 6:23
Dios ama a todos los hombres, a pesar de ser pecadores,  “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16;
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8;  
“El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” 1 Juan 4:8
Jesucristo murió por nosotros llevando el castigo que merecíamos, “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.”  “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;“  1 Pedro 2:24, 3:18
“Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;” 1 Corintios 15:3-4.
La Única forma de ser salvos es reconociendo que somos pecadores, y suplicando a Cristo que nos perdone y venga a vivir en nuestro corazón,  “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;”    “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.”  Juan 1:12; 3:36
“Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.” 1 Juan 1:9.


D. ¿Cómo podemos testificar?
D.1 Podemos hacerlo a través de nuestro testimonio personal, el testimonio personal consiste en hablar de la experiencia de nuestra conversión y hechos que la rodearon, éste, en las manos de Dios, llega a ser un poderoso instrumento evangelístico, cuando estos hechos son relatados y presentados claramente.
El testimonio personal debe comunicar al no creyente cómo nos hicimos cristianos. Cada vez que lo decimos, Dios da un mensaje especial a través de nosotros. Para mayor eficacia es recomendable que memoricemos las partes más importantes de nuestro testimonio.
Hermano, si no has desarrollado tu testimonio todavía, hazlo antes de ayudar al nuevo creyente a elaborar el suyo. A continuación te damos una serie de consejos que serán de utilidad para enseñar al discípulo a desarrollar su testimonio:
Debe durar entre tres y cinco minutos, por lo que debes prepararlo cuidadosamente. Un testimonio que dure mucho tiempo distrae la atención, en vez de extenderte sintetiza el relato de tu entrega a Cristo y su significado en tu vida.
Pide al Señor que te guíe y te de sabiduría para escribir tu testimonio, Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.
No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.
El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.” Santiago 1:5-8
Sigue estos tres puntos:
a) Tu vida antes de conocer a Cristo
b) El momento en que te entregaste a Cristo
c) Tu vida después de recibir a Cristo
En este último punto debes explicar los cambios que El ha hecho en tu vida y carácter, lo que El significa ahora para ti,  toma el ejemplo del apóstol Pablo Hechos 26:1-29.
Empieza con una frase interesante y termina con una buena conclusión. Incluye experiencias importantes que hagan pensar a la otra persona, pero no hables de sentimientos o emociones pues no significan nada para el que no conoce del amor de Dios, ("sentí como fuego", "sentí que me tocaba") estas bendiciones las entendemos nosotros pero ellos no. Enfatiza mejor los cambios que Cristo hace en tu vida constantemente, estos son hechos que los demás pueden oír y ver.
Escribe con sencillez y claridad, para que otros se identifiquen con tu manera de ser y sentir en el pasado.
Usa uno o dos versículos de la Biblia.
Escoge una característica de tu vida sin Cristo, que pueda ser de interés para todos los que te oyen; escribe tu testimonio basándote en ella, por ejemplo: la ambición, el éxito, tu deseo de ser feliz. etc.
Haz hincapié en el momento en que te entregaste a Cristo. Explica claramente cómo le recibiste en tu corazón, para que la persona que te escucha comprenda cómo puede ella estregar su vida al Señor. Di cómo ésta entrega marcó un cambio en tu vida.
No te preocupes si tu testimonio no es interesante. Basta con que sea sincero y verdadero.
Habla de tus problemas después de conocer a Cristo, pero enfatiza la ayuda de Dios en tu vida.
Corrige y vuelve a escribir tu testimonio todas las veces que sea necesario, antes de hacer la copia final. Pídele a alguien con experiencia que lo lea y lo corrija antes de que lo memorices.
Evita hablar mal de alguna iglesia, organización o persona.
Incluye suficientes detalles para crear interés, pero no abuses de ello.
D.2 Podemos hacerlo usando un folleto, para ello proporciona al nuevo creyente un folleto (s) que contenga los pasos básicos del plan de salvación y enséñale a usarlo:
  • Que lea el folleto varias veces para conocerlo bien
  • Busque en oración ayuda de Dios para usarlo
  • Aprenda de memoria puntos principales y textos
  • Que al explicar a la persona los puntos, señale en el folleto la frase que dice; 'invite a recibir a Cristo en este momento. "
Es necesario enseñar al discípulo que lo más importante al compartir a Cristo (por medio del testimonio o del folleto) es hacer la invitación para recibir a Cristo en ese momento, a través de una oración, explicando qué es.
Ya que el mandato de Jesucristo es "...haced discípulos...". Mateo 28: 19;  una vez que la persona ha recibido a Cristo necesita ser discipulada y ahora el nuevo creyente se convertirá en discipulador, compartiendo los temas  del Discipulado.

"En esto conocerán todos que soís mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros."
Jesús de Nazaret. 


Querido  hermano(a) el grupo de Discipulado estará orando para que este tema no solo sea un estudio intelectual, sino que los mensajes aquí escritos lleguen a tu corazón  de tal manera que estas palabras den fruto a su tiempo, como la semilla sembrada, donde el crecimiento esperado lo dará Dios.
“Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.”  1 Corintios 3:7

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